Monasterio Santa Catalina:

    Defensa del patrimonio histórico y cultural

    La posible construcción de un templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días junto a un convento colonial en el casco histórico porteño abrió un fuerte debate sobre preservación patrimonial, planificación urbana y límites del desarrollo arquitectónico. Santiago Pusso y la abogada María Carmen Arias Usanvaras analizan las implicancias culturales y jurídicas del caso.

    El Monasterio y la iglesia de Santa Catalina de Siena está ubicado en la manzana delimitada por las calles San Martín, Viamonte, Reconquista y la Avenida Córdoba, en la ciudad de Buenos Aires, fue el primer monasterio para mujeres de la ciudad, uno de los más antiguos y prestigiosos en la etapa colonial y muy vinculado a la historia de la Argentina.

    La obra de peatonalización de la calle Viamonte provocó serios daños estructurales en el histórico Monasterio, lo que obligó a suspender los trabajos de manera provisoria.

    Esto reavivó el fuerte rechazo vecinal y eclesiástico contra la construcción de un megatemplo mormón de 36 metros de altura proyectado en el lote lindero de la misma manzana.

    La ONG Basta de Demoler lidera una campaña para proteger la Iglesia y el Monasterio Santa Catalina de Siena ante daños estructurales por obras viales y la habilitación judicial de un templo lindero. Exigen frenar los proyectos y expropiar el predio para crear una plaza pública.

    Qué se discute en este caso

    El proyecto reabre una discusión recurrente en Buenos Aires: cómo compatibilizar nuevas construcciones con la preservación del patrimonio arquitectónico e histórico. Especialistas advierten que la protección patrimonial ya no se limita únicamente al edificio catalogado, sino también a su contexto urbano, visual y cultural. En paralelo, el caso expone el creciente protagonismo de organizaciones civiles y acciones judiciales en debates vinculados al desarrollo urbano.